Como sabéis, hemos estado hablando de los diferentes elementos de la tabla periódica y, en ocasiones, me habéis preguntado por las características de los denominados elementos artificiales.
Este nombre se debe a que no existían en nuestro planeta hasta que el ser humano dispuso de la tecnología necesaria para sintetizarlos. Esta serie de elementos, completaron los "huecos" que un principio tenía la tabla periódica diseñada primero por Mendeléyev (ordenó los elementos en orden creciente de masas atómicas) y mejorada por Henry Moseley (los ordenó tal como están actualmente). De hecho, Mendeléyev reservó un hueco para el elemento artificial tecnecio (Z=46) y para el prometio (Z=61) situado en la zona de las tierras raras. El resto de elementos artificiales se conoce como transuránicos ya que por definición, son todos aquellos que tienen un número atómico mayor que el Uranio (Z=92)
El siguiente enlace os llevará a otro blog que resume brevemente la historia del descubrimiento de estos elementos:
historias de la ciencia.
¿Cómo se han obtenido estos elementos si no se encuentran de forma natural en nuestro planeta?
Cada elemento tiene su historia. Así, tanto el tecnecio como el prometio se identificaron como residuos de la fisión del Uranio:
Ejemplo de la fisión de un núcleo de Uranio tras el impacto de un protón.
El resto de elementos se identificaron bombardeando diferentes partículas (alfa, deuterio, neutrones, protones...) contra núcleos de uranio y otros elementos en los llamados aceleradores de partículas.
El acelerador actualmente más conocido en nuestro continente y de mayor tamaño en el mundo es el LHC (large hadrón collider). En él se realizan numerosos experimentos con los que se intentan responder a las preguntas que acosan a los físicos contemporáneos.
El acelerador circular está situado bajo tierra en Suiza y tiene un diámetro de 27 km
En el siguiente enlace podréis ver imágenes del aspecto de los conductos por los que circulan las partículas. Podréis suponer, que este proyecto es ambicioso y MUY CARO.
Para terminar, un par de preguntas que podréis responder en un comentario en esta entrada:
-¿Cómo ordenó los elementos Moseley?
-¿Qué es el CERN?
-¿Creéis que merece la pena pagar 9.000 millones de dólares por este experimento?